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Mujeres invisibles: cómo y por qué la sociedad nos invisibiliza

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En la actualidad, la lucha por la igualdad de género ha cobrado fuerza en diversos ámbitos, pero aún persisten formas sutiles y no tan sutiles de invisibilizar a las mujeres en la sociedad. Este fenómeno, conocido como la invisibilidad femenina, se manifiesta de diversas maneras y tiene profundas raíces históricas y culturales.

En este artículo, exploraremos cómo y por qué las mujeres son relegadas a menudo a un segundo plano, pasando desapercibidas en muchos aspectos de la vida cotidiana.

"La historia ha sido contada por hombres"

La invisibilidad de las mujeres en la historia

Desde tiempos inmemorables, la historia ha sido contada mayoritariamente desde la perspectiva masculina. Las contribuciones de las mujeres han sido minimizadas o ignoradas, creando un relato histórico que refleja una visión sesgada y parcial. Las mujeres han desempeñado roles fundamentales en el desarrollo de la sociedad, la ciencia, la cultura y otros ámbitos, pero sus logros a menudo han quedado relegados a un segundo plano.

Las mujeres invisibles en la historia no son solo aquellas cuyos nombres no figuran en los libros de texto, sino también aquellas cuyas historias han sido distorsionadas o silenciadas. Muchas mujeres han sido víctimas de discriminación sistemática, impidiendo que sus logros y contribuciones sean reconocidos a la altura que merecen.

Estereotipos de género y su papel en la invisibilidad

Los estereotipos de género desempeñan un papel crucial en la invisibilización de las mujeres. La sociedad ha perpetuado ideas preconcebidas sobre los roles de género, asignando a las mujeres responsabilidades tradicionalmente asociadas con el cuidado y ámbito doméstico. Estos estereotipos limitan la percepción pública de las capacidades y habilidades de las mujeres, relegándolas a roles secundarios y subvalorados.

En el ámbito laboral, por ejemplo, las mujeres a menudo enfrentan la llamada “brecha salarial de género”, donde sus contribuciones son menos valoradas económicamente en comparación con sus colegas masculinos. Además, se espera que las mujeres asuman roles invisibles y no reconocidos, como la carga desproporcionada del trabajo doméstico no remunerado.

La objetificación y sexualización como formas de invisibilidad

La objetificación y sexualización de las mujeres también contribuyen a su invisibilidad al reducirlas a meros objetos de deseo en lugar de individuos con habilidades, talentos y opiniones propias. Los medios de comunicación y la publicidad a menudo presentan imágenes idealizadas y estereotipadas de la feminidad, perpetuando la cosificación de las mujeres y limitando su visibilidad a la esfera superficial y sexual.

La cultura de la imagen corporal y la presión constante para cumplir con estándares de belleza poco realistas contribuyen a la invisibilización de las mujeres, ya que se les valora más por su apariencia que por sus logros intelectuales o profesionales.

El sesgo de género en la toma de decisiones

Otro aspecto importante que contribuye a la invisibilidad de las mujeres es el sesgo de género en la toma de decisiones. Ya sea en el ámbito político, empresarial o académico, las mujeres a menudo se enfrentan a barreras que dificultan su participación y ascenso en posiciones de liderazgo. Los prejuicios arraigados respecto a las capacidades de las mujeres a menudo las excluyen de roles decisivos, perpetuando la idea de que sus opiniones y contribuciones son menos relevantes.

"La maternidad, a menudo se convierte en la única identidad percibida"

La invisibilidad de la maternidad

La invisibilidad en la maternidad es un fenómeno complejo que se manifiesta de diversas maneras en la sociedad contemporánea. A menudo, las mujeres que se convierten en madres enfrentan expectativas y presiones culturales que pueden relegar sus identidades individuales a un segundo plano, eclipsadas por el papel de “madre”. Este fenómeno se agrava con la falta de reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado, que históricamente ha sido asumido mayoritariamente por las mujeres. La maternidad, lejos de ser simplemente un aspecto de la vida de una mujer, a menudo se convierte en su única identidad percibida, contribuyendo a la invisibilidad de otras facetas de su personalidad, logros y aspiraciones. Abordar esta invisibilidad implica desafiar estereotipos arraigados, valorar el trabajo materno y reconocer la importancia de equilibrar la identidad materna con la individualidad de cada mujer.

Las mujeres en general, y las madres en particular, sufren a diario una gran carga mental no compartida, lo que dificulta poder participar en otras tareas.

Cómo contrarrestar la invisibilidad de las mujeres

Reconocer y abordar la invisibilidad de las mujeres es esencial para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria. Aquí hay algunas acciones clave que pueden contribuir a contrarrestar este fenómeno:

1. Reescribir la historia

Es fundamental reevaluar y reescribir la historia para incluir las contribuciones de las mujeres de manera justa y precisa. Esto implica destacar los logros de las mujeres en todos los ámbitos y reconocer su papel en la construcción de la sociedad.

2. Desafiar los estereotipos de género

Combatir los estereotipos de género es esencial para romper con las expectativas limitadas impuestas a las mujeres. Fomentar una educación basada en la igualdad y promover modelos a seguir diversos y empoderadores puede contribuir a cambiar percepciones arraigadas.

3. Promover la representación equitativa

En todos los niveles de la sociedad, es crucial garantizar la representación equitativa de mujeres en posiciones de liderazgo y toma de decisiones. Esto no solo incluye el ámbito político y empresarial, sino también en los medios de comunicación, la cultura popular y otros espacios influentes.

4. Concienciar sobre la cosificación y sexualización

La concientización sobre cómo la cosificación y la sexualización contribuyen a la invisibilidad de las mujeres es un paso importante. Fomentar un cambio en la representación mediática y publicitaria puede ayudar a desafiar estos patrones perjudiciales.

5. Eliminar la brecha salarial, y el trabajo doméstico no remunerado

Abordar la brecha salarial de género y reconocer y redistribuir el trabajo doméstico no remunerado son medidas cruciales para valorar adecuadamente las contribuciones de las mujeres en todos los aspectos de la vida.

6. Amplificar las voces marginadas

En los movimientos de activismo y protesta, es fundamental amplificar las voces de las mujeres, especialmente aquellas que pertenecen a comunidades marginadas.

Conclusión

Enfrentar la invisibilidad de las mujeres es un imperativo para la construcción de una sociedad equitativa y justa. Desde desafiar estereotipos hasta abogar por la igualdad de oportunidades, es fundamental reconocer la diversidad y la contribución invaluable de las mujeres en todos los ámbitos. Al redefinir narrativas, eliminar barreras y promover la representación equitativa, podemos avanzar hacia un futuro donde las mujeres no solo sean visibles, sino también plenamente valoradas por sus habilidades, logros y perspectivas únicas. La lucha contra la invisibilidad de las mujeres es un compromiso colectivo que nos invita a cuestionar y transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad, construyendo así un camino hacia una sociedad más inclusiva y justa para todos.

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La carga mental femenina: ese “don” que las mujeres no queremos.

La carga mental femenina: ese "don" que las mujeres no queremos

“Las mujeres podéis con todo”, “Solo las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez”….. Suena como una super habilidad ¿verdad? En realidad, es todo menos un superpoder. 

La carga mental femenina es esa mochila invisible llena de responsabilidades no remuneradas que las mujeres cargamos, y que desearíamos compartir. 

El problema es que es una carga que no se ve, y en muchas ocasiones, ni nosotras mismas somos conscientes de que la llevamos a cuestas.

¿Qué es la carga mental femenina?

La carga mental femenina no se puede ver, pero las mujeres la sentimos todos los días. 

Incluye cosas como recordar la fecha de la próxima cita con el dentista de las niñas, planificar las comidas, asegurarse de que haya suficiente papel higiénico en casa, estar pendiente de los cumpleaños de la familia, recordar llevar la cartulina al cole, darse cuenta que los pantalones le quedan cortos a tus hijas… y en general, administrar el caos que es la vida cotidiana. 

Es una tarea ingente….que desgasta, que consume, y que muy pocas veces es compartida. 

La paradoja de la carga mental

Lo curioso es que, aunque las mujeres hemos avanzado en muchas áreas, ha aumentado la carga mental. Ahora, trabajamos fuera de casa, dentro de casa, y estamos pendientes de todo. Y la tarea es agotadora.

Todavía hoy, a menudo se espera de las mujeres que sean las  super organizadoras en casa, y sin embargo, no se les exige lo mismo a los hombres, a quienes la sociedad felicita por “hacer cosas en casa”.

"La carga mental, empeora (mucho) con la vida en pareja y la maternidad"

Carga mental femenina

No es solo compartir las tareas domésticas y de crianza

Hablar de la carga mental femenina, todavía es una especie de tabú: “es que os quejáis por todo”.

Y sí, nos quejamos. Porque no es suficiente con compartir las tareas domésticas y de crianza.

Es cierto que, cada vez más, los hombres están implicados en las tareas que conlleva tener una casa y una familia…. Cocinan, pero, ¿Quién ha pensado qué cocinar? ¿Quién ha hecho la compra? Llevan a las niñas al médico, pero ¿Quién ha estado pendiente de pedir la cita 6 meses después de la anterior?

No es solo hacer,  planificar y estar pendiente de todo lo que hay que hacer, es tan o más pesado que realizar esas tareas. 

"Que las mujeres sean gerentes de la vida doméstica, y los hombres simples asistentes no es igualdad"

Factores que contribuyen a la carga mental femenina.

Los principales factores que contribuyen a la carga mental se encuentran en el ámbito privado, y eso hace que se invisibilice:

1. Normas Sociales

Las expectativas culturales han convertido a las mujeres en las gerentes no remuneradas de la vida cotidiana. A las mujeres nos han inculcado que debemos estar pendientes de todo, y no así a los hombres. Es el rol que tuvieron nuestras madres y abuelas, y se espera de nosotras que lo sigamos cumpliendo. 

2. Dificultad para delegar

En muchas ocasiones, y también producto de la educación, somos las propias mujeres quienes no soltamos esas tareas, porque la otra persona “no lo hace bien”, o “ni siquiera lo tiene en mente”.

3. Falta de reconocimiento

La sociedad a menudo ignora o minimiza el trabajo no remunerado de las
mujeres. 

Impacto en la Salud de las Mujeres

La carga mental femenina no solo es un factor que disminuye considerablemente el bienestar femenino, sino que también puede ser perjudicial para la salud de las mujeres.

El estrés crónico, la falta de tiempo para el autocuidado y la carencia de sueño pueden convertirse en importantes problemas de salud. 

Las mujeres también pueden experimentar un agotamiento emocional que tarde o temprano pasa factura.

¿Cómo reducir la carga mental femenina?

No es fácil, y queda mucho por recorrer, vaya por delante.

Quizá el factor más importante es hacernos conscientes las propias mujeres de las tareas que realizamos, y reconocer todas ellas, también las tareas de gestión y planificación.

Aprender a ver la carga en las demás mujeres, compartir cómo nos sentimos, y no juzgarnos entre nosotras, es una clave fundamental. 

Aquí hay algunas formas de luchar contra la carga mental y hacer que la vida sea un poco más liviana:

1. Comunicación

Hablar con la pareja: “¡Hola! ¿Recuerdas que somos un equipo?” puede ayudar a aclarar las expectativas.

2. Delegar sin culpa

Deja que la otra persona se encargue, aunque no lo hagan exactamente como lo harías tú.

Con la práctica, será más fácil soltar, y aunque no sea todo perfecto, y a veces sea un desastre, ganarás en salud.

Vale más mal hecho, que todo sobre tus espaldas. Y en realidad, quizá no esté tan mal hecho…

3. Establecer límites

Marcar territorio y establecer límites es importante. “Hasta aquí llego”. No podemos con todo, aunque la sociedad se encargue de insistirnos en que sí.

4. El humor como aliado

Como en casi todas las áreas de la vida, el humor puede ayudar a luchar contra la carga mental. 

No se trata de dejar de reivindicar, todo lo contrario.

Emma Clit es una ilustradora francesa, autora del libro La Carga Mental”, y ha publicado “Me lo podías haber pedido”, un comic que ilustra el estrés y la carga mental por el que pasan las mujeres, especialmente las que viven en pareja y las que tienen hijos. 

Emma Clit carga mental femenina
Emma Clit Carga mental femenina

“Me lo podías haber pedido” ilustra con mucho humor el papel, que frecuentemente, adoptan hoy en día hombres y mujeres ante las tareas domésticas y de cuidado. 

Explica cómo se espera de las mujeres que coordinen las tareas de la casa, y que ellos esperan a que se les diga qué hacer, cono si fueran un asistente. 

Conclusión

La carga mental femenina afecta enormemente al día a día de las mujeres, y a su bienestar. Al abordar este tema, podemos trabajar juntos para aliviar esta carga invisible y avanzar hacia un mundo donde todas y todos compartamos las responsabilidades de manera más equitativa. Después de todo, la vida ya es bastante complicada como para llevar una mochila extra llena de tareas invisibles.

Abordar la carga mental femenina es una tarea importante para nosotras, pero más si cabe, para la generación futura. Si las niñas y niños ven que no solo las tareas domésticas y de crianza se comparten, si no que no es solo mamá la que piensa en todo, contribuirá a conseguir una igualdad de género real.

¿Y no queremos un futuro igualitario para ellas y ellos?

¿Sufres carga mental? Dinos en comentarios