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San Valentín, el mito del amor romántico

Hoy es San Valentín, ese día celebrado por unos y odiado por otros. Martirio de solteronas y negocio de grandes superficies. El día que nos viene a recordar, especialmente a las mujeres, el fracaso de no vivir en pareja.

El origen de San Valentín

La leyenda pagana

Como tantas otras festividades cristianas, parece que San Valentín, coincide con la fiesta pagada de Lupercalia, celebración de la fertilidad festejada por los romanos entre el 13 y 15 de febrero.

Lo que nos contaron, es que en dicha fiesta, los sacerdotes llamados “Lupercos”, se reunían en el monte Palatino para honrar a la diosa Rumina, protectora de las madres lactantes.

Dichos sacerdotes sacrificaban una cabra y se bañaban, junto a unas correas, en la sangre del animal, azotando con estas a las mujeres presentes, para “purificarlas” y que pudieran concebir hijos.

La leyenda cristiana

Como tantas otras, dicha celebración pagana fue prohibida por el cristianismo.

Lo que nos dijeron los cristinanos, es que en el siglo III, el emperador Claudio II, no permitía los casamientos entre parejas jóvenes, ya que los soldados, a su parecer, rendían mejor en el campo de batalla sin esposas.

Según esta leyenda, un sacerdote llamado Valentín, casaba a escondidas a dichas parejas, convirtiéndose en héroe y defensor del amor de la época, amor que no se asemejaba, ni de lejos, a lo que hoy entendemos por dicho sentimiento.

El sacerdote fue encarcelado, martirizado y ejecutado, no sin antes obrar el milagro de rigor, que le llevaría a la santificación.

Ciertos o no estos hechos, parece que es mucho después cuando se rescata esta leyenda, con cierta ayuda de la literatura, como soporte para celebrar este día de exaltación del amor romántico y el consumismo pasional.

El San Valentín del siglo XXI

La celebración que hoy festejamos, poco tiene que ver con lo que puede que celebraran los romanos, cristianos o no. De igual manera que nuestra concepción del amor, poco tiene que ver con lo que pensaban nuestros antepasados, y es que, se dice, que no fue hasta el siglo XII cuando empieza a fraguarse el amor romántico, que promulgan los trovadores, poetas líricos que proponían el “amor cortes”, que derivaría, con alguna otra ayuda, en la concepción que tenemos hoy en día del amor romántico.

Mucho después de estos trovadores, otros poetas, escritores y cantantes fueron moldeando el amor trágico, abnegado, sacrificado y pasional, el “no puedo vivir sin ti”, y “sin ti no soy nada” y el “morir por amor” y “qué va a hacer Julieta sin Romeo”, que ha llegado hasta nuestros días.

El mal negocio del amor romántico

El concepto de amor romántico, que hoy padecemos en algunas sociedades, especialmente las occidentales, es un negocio más que exitoso para los hombres, pero bastante oneroso para las mujeres. Un arma, muy efectiva, de la cultural patriarcal, que mantiene a las mujeres atadas a la lucha constante porque su amor funcione, y evitar quedarse solas, cueste el sacrificio que cueste.

Un estudio elaborado por la analista y experta en big data, Laura Sagnier , entre 2015 y 2016, titulado “Las mujeres hoy sobre cómo son, qué piensan y cómo se sienten las españolas”, arroja datos de la herencia del moderno amor romántico: mujeres atrapadas en un rol de perfección, de exigencia y culpa cuando algo va mal en sus relaciones de pareja.

Según el estudio, a las mujeres se nos educa para entregar lo emocional: cuidados, comprensión y apoyo, mientras que a los hombres para aportar lo material: dinero, trabajo, ideas y movimiento.

Por este motivo, las mujeres sienten la necesidad de aguantar hasta que la pareja funcione , de sacrificarse por mantener el amor, a costa de una misma. A no convertirse en una “solterona”, y acarrear el fracaso de que la relación no haya funcionado.

“Una de cada 5 mujeres acaba atada en una relación que no le satisface”.

San Valentin, y el fracaso de las solteras

En este contexto, San Valentín, supone un martirio para muchas mujeres. Mujeres que no tienen una relación de pareja exitosa, que están solas, que no han “conseguido” que su relación funcionara, que no tienen a quién comprarle un reloj y con quien salir a cenar este viernes por la noche.

Y es importante recordar, que es un malestar creado por la cultura moderna, que en realidad no existe, que es un machaque gratuito al que nos sometemos las mujeres, que somos libres de elegir sufrir este día o liberarnos de las cadenas impuestas, y que el fracaso, está en vivir atadas a una vida que no queremos, y no en vivir solas, cuidándonos y queriéndonos sin culpas absurdas.

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