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Eva, “la primera de nosotras”

De haber existido Eva, la “primera de nosotras”, y levantara hoy la cabeza, no podría si no echarse las manos a ella, y no por lo que hizo o lo que dijeron que hizo, sino por el lío en el que le metieron con el devenir de los siglos, y con muy mala leche para con las mujeres, todo hay que decirlo.

Ya empezamos con mal pie

La pobre fémina, ya partió con desventaja. Su compañero fue creado por dios, según argumentan cristianos, judíos y musulmanes, y ni más ni menos que a su imagen y semejanza….a ver quién es la valiente que supera eso.

La existencia de Eva, quedó relegada a entretener y atender a su hombre, a su amo, a su amo-r, y lejos de ser creada con honores, a imagen y semejanza de Dios, (o en su defecto de alguna Diosa), fue engendrada a partir de una costilla de Adam. Difícil remontar ese comienzo. Desde los inicios, avocada a entretener a un hombre, debiéndole la existencia.

Y encima, parir

Si ya de primeras la cosa pintaba mal, resulta que en ella recaía la ardua labor de gestar, parir y criar a la humanidad, ahí es poco.

La culpa, el origen de todo

Y además pecadora. No tuvo la mujer otro pasatiempo en el paraíso que comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, el único de que no podía comer…. ¡cómo se le ocurrió a ese pobre alma osar acercarse al conocimiento! Semejante pecado no pudo si no terminar con la expulsión del paraíso, castigo para todas de dolores de parto y un San Benito de culpa que cristianas, judías y musulmanas (entre otras mujeres de paso, y por si acaso) arrastran hasta día de hoy.

Vamos, que Eva la hizo buena.

Y esto fue lo que nos contaron. Con muchos adornos, mucha beldad y por nuestro bien, advirtiéndonos de dónde venimos, y porqué estamos donde estamos, cuál es nuestro papel y la causa de todo lo que nos pasa, o nos pueda pasar. Todas tenemos que pagar por lo que ella hizo. Para que, por supuesto, no se nos ocurra pensar que nos acercamos a los hombres, creados a imagen y semejanza de dios, ni osemos a “comer del árbol del conocimiento”, y recordemos cómo y porqué estamos aquí.

Y aquí estamos para cambiarlo.

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